Qué tiempos tan agitados vivimos, por Dios. Hay motivos para no dormir, y si lo hacemos las pesadillas son una amenaza.

 Y es por ello que los programas del corazón ganan adeptos. Lo peor es cuando termina ese desfile de personajes de vida elegante y descocada, de pasarelas, duquesas, toreros, diseñadores, divorcios multimillonarios,  y comienza la realidad: la nacional y la internacional.

La crisis amenazando con atisbos, que ya veremos a dónde van a parar, de que los Fondos de Pensiones peligran.

Los cuatro millones, ya sobrepasados, de parados.

Muchos inmigrantes que se plantean regresar a sus países de procedencia.

Miles y miles de familias embargadas sus casas por impago de Hipotecas.

La malaria: Tremendo azote para, como siempre, los más pobres, los más inocentes.

Como última noticia la terrible amenaza de la Gripe porcina... ¿Alguien da más?

 A  mí es que los telediarios ya me dan terror. Más de cuatro millones de parados y aún no ha parado la sangría. Y quién tiene la culpa? Pues ya se sabe, según el PP la culpa toda enterita es de Zapatero. Sí, todo, todo lo hace mal. Hay que ver lo facilona que es la polémica entre muchos políticos: cuando algo sale bien es gracias a ellos que son muy listos y muy guapos, no tienen abuela, o eso creo yo... ¿quién sabe?, pero si  los problemas no se solucionan como sería deseable: ¡ah!  eso ya es otro cantar, ahí ya la responsabilidad, la culpa, el mal hacer, la ineptitud es toda,  todita del gobierno. Zapatero es culpable hasta de que un sastre le haya regalado no se cuantos trajes a Camps. De tal manera que el señor Camps es inocente. Ya veremos si lo puede demostrar.

Sería bueno que lo demostrara por el bien del crédito de los políticos, que últimamente anda un tanto desprestigiado.