El emperador Manuel Komneno
una melancólica mañana de septiembre
sintió próximo su fin. Los astrólogos
(esos asalariados) de la corte insistieron
en que aún le quedaban muchos años de vida.
Sin embargo, mientras ellos hablan, el recuerda
una antigua y piadosa costumbre,
y ordena que de las celdas monacales
traigan hábitos religiosos,
y los viste, alegrándole mostrarse
con el aspecto humilde de un sacerdote o un monje.
Dichosos los que creen,
y acaban como el emperador Manuel sus días,
modestamente revestidos de acuerdo con su fe.

21 jul 2009 | 07:53 PM
la-bruja-del-ojuelo
Qué estamos celebrando.... cuando se habla de la llegada a la luna hace cuarenta años. Nos encontramos Orbitando con la luna adornada con un halo de jazmín dorado, evadidos en el espacio, envueltos en una leyenda como la de Manuel Komnenos en su imperio bizantino.
Que la luna siga proyectando sus reflejos.
22 jul 2009 | 07:00 PM
MariClaudia López
Que siga… y a todos nos alcance con su magia
Gracias amigo por tu visita y por tu comentario.
Un saludo.
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